El valor de las prácticas en empresa: Un viaje desde el aprendizaje hasta la Mentoria Creativa

Las prácticas en empresa no son solo un trámite administrativo para obtener un título; son el primer contacto real con el “latido” del mercado laboral. A lo largo de mi trayectoria, he tenido la inmensa suerte de vivir esta experiencia desde todos los ángulos posibles: como alumna ilusionada, como mentora en mi propio negocio y como docente gestionando el futuro de otros.

Hoy quiero compartir contigo cómo este ciclo de aprendizaje ha moldeado lo que hoy es Diana Verdú y por qué creo que el talento joven es el motor que mantiene viva la innovación.

Mis comienzos: La alumna que absorbía cada detalle

Corría el año 2000 cuando finalicé mi formación en comercio. Aquella fue mi primera experiencia en prácticas. Recuerdo perfectamente la sensación de ver una empresa por dentro por primera vez; era un lienzo en blanco donde yo quería pintar mi futuro. Aprendí, absorbí y puse todo mi empeño en que fuera una experiencia provechosa. Siempre digo que siempre se aprende, si uno quiere.

Años más tarde, en 2017, la vida me llevó de vuelta al rol de aprendiz al finalizar mi formación en panadería y pastelería. Tuve el privilegio de recalar en Crujiente (Redován), junto a José Manuel Marcos Candela. Allí no solo aprendí la técnica de la alta pastelería y bollería; aprendí humanidad y compañerismo. Gracias a personas como Benjamín, que estuvo a mi lado enseñándome pacientemente, y a Raquel, una compañera excepcional, entendí que una empresa es, ante todo, un equipo humano.

Incluso en 2023, ya con mucha experiencia a mis espaldas, decidí seguir formándome en Marketing y Publicidad. P&B Marketing me abrió las puertas al mundo del teletrabajo. Paco me enseñó que para aprender no hace falta la presencialidad total; me enseñó a organizarme, a gestionar proyectos y a dominar herramientas que hoy son el pilar de mi organización diaria.

De la ejecución a la mentoría: El reto de enseñar lo que haces

No todo ha sido aprender “haciendo”. También he tenido el honor de guiar. En mi etapa trabajando para otras empresas, mentoricé a alumnos de instituto y universidad. Fue ahí donde descubrí que no es lo mismo hacer que explicar. Me sentía mentora y guiadora, buscando siempre la forma más sencilla de transmitir conceptos complejos.

En 2013, cuando inicié mi propio emprendimiento, decidí que mi empresa sería un lugar de puertas abiertas. Colaboré con el CIPFP Valle de Elda recibiendo alumnos de los ciclos de pastelería y bollería. Aquí mi rol cambió: ya no solo era mentora, era líder y gerente.

Gestionar alumnos en prácticas requiere saber delegar, pero también saber liderar con empatía. Hay que recordar que están en un proceso de formación y los errores son parte del camino. Mi labor era ayudarles a sortear esos contratiempos y convertir el fallo en una lección de gestión real.

La visión del docente: Gestionar el talento desde la raíz

Toda esta trayectoria despertó en mí la vocación por la docencia. Me formé como docente de Formación Profesional para el Empleo (FPE) y empecé a impartir certificados de profesionalidad. En ese momento, descubrí la tercera cara de la moneda: la del profesor que busca empresas, gestiona documentación y hace el seguimiento de los alumnos.

Desde esta perspectiva, mi mayor aprendizaje ha sido el agradecimiento. Agradecimiento a todas aquellas empresas que deciden aportar su grano de arena. Sin su generosidad, el sistema educativo no podría avanzar. La formación en centros de trabajo es el puente necesario para que el alumno pase de la teoría a la realidad.

El talento actual: El caso de Ana y la “Creatividad organizada”

A día de hoy, sigo creyendo firmemente en este modelo. Actualmente, tengo la suerte de contar con Ana, alumna del curso de especialización de comercio electrónico del CIPFP Valle de Elda.

El talento está ahí, latente y fresco. Solo necesitan una mano que los acompañe, que los guíe y que les dé una oportunidad real de equivocarse y acertar. Un ejemplo de ello es el trabajo que Ana está realizando para mi comunidad. Como se suele decir, una imagen vale más que mil palabras.

Cartel de miembros del canal Creativas Organizadas diseñado por alumna en prácticas del CIPFP Valle de Elda

Este cartel, diseñado por ella para anunciar los nuevos niveles de miembros de nuestro canal de YouTube, refleja perfectamente la esencia de lo que buscamos: profesionalidad, estética y orden.

Conclusión: Quedarse con lo bueno en cada etapa

Es cierto que en el mundo de las prácticas no todo es color de rosa. Existen empresas con poca implicación, alumnos con falta de motivación o centros desbordados. Sin embargo, lo que está en nuestra mano —estemos en la posición que estemos— es aprovechar la situación.

Tanto si eres alumno, como si eres empresario o docente, mi consejo es que te quedes con lo bueno. Cada contacto, cada error gestionado y cada pequeña victoria en el puesto de trabajo es un grado de experiencia que nadie te podrá quitar.

¿Y tú? ¿Cuál ha sido tu experiencia en las prácticas? Me encantaría leerte en los comentarios. Ya seas alumno, empresa o docente, compartir nuestras historias es lo que nos hace crecer como comunidad de creativas organizadas.

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